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Prensa
IDEAL (7 de julio de 2009)
“Noche flamenca en la Abadía”Las voces de Marina Heredia y Jaime 'El Parrón' triunfan con un espectáculo cien por cien granadinoBRÍGIDA GALLEGO-COÍN | GRANADA
La intimidad de sus calles encaladas, el ajetreo de Plaza Larga en una mañana de mercado, la belleza de San Nicolás, la paz del jardín de un carmen, el desenfado de la vida en una cueva, todos los rincones del Albaicín y el Sacromonte se materializaron ayer en las voces de Marina Heredia y de su padre, Jaime Heredia 'El Parrón'.
En una Abadía coronada por la luna llena, dos personas que aman tanto Granada como los Heredia derrocharon todo lo que sienten ante un público entregado y deseoso de disfrutar del arte de sus paisanos. Es una pena que mientras se canta a estos barrios únicos en el mundo por su singularidad y belleza, barrios que han inspirado a artistas de tantos países y épocas, peligre la declaración del Albaicín como Patrimonio de la Humanidad a causa de su abandono. Igual ocurre con la Abadía. Este mirador espectacular que se asoma a Valparaíso y que resultó ayer un magnífico escenario para el Festival de Música está deteriorado, olvidado, a pesar de su carisma, su carga de historia y sus vistas de ensueño. El poema de Mario Benedetti que abrió el 'Cancionero' («el olvido no es victoria sobre el mal ni sobre nada, y sí es la forma velada de burlarse de la historia») puede aplicarse perfectamente a la situación que viven estos enclaves. Tres cuartos de hora antes de empezar el 'Cancionero', una larga fila de gente guardaba cola frente a la puerta de la Abadía.
Los asientos no estaban numerados y todos querían estar lo más cerca posible de los artistas. Por supuesto, ni una entrada a la venta. 'Auditorio exterior'Muchas personas subieron, expresamente, para escuchar el flamenco desde el exterior. También un placer, porque la noche era espléndida y el ambigú de Bernina subió todas sus delicatessen al Sacromonte. Sola en el escenario, Marina apareció magnífica, para conducir una hora y media de flamenco puro, con sello cien por cien granadino.
En un duelo entre padre e hija como el que se vivió anoche, la tensión siempre está ahí, aunque sea un duelo bueno, como el que ayer protagonizaron ambos cantaores, que hacía tiempo que no subían juntos a un escenario.
Manolo Osuna, artista invitado, bordó su interpretación, también Jara Heredia, al baile, y Miguel Ochando, con su guitarra. El tono general de la noche fue animado, familiar y entrañable. También nostálgico de tiempos antiguos, de épocas pasadas.
La presencia de poemas de Lorca y Benedetti complementaron este viaje que no olvidó rendir homenaje a grandes como María 'la Gazpacha', Tía Marina Habichuela y, cómo no, a la abuela de Marina, 'La Parrona'. Vestuario 'fashion'El vestuario, de Vicky Martín Berrocal quizás fue demasiado 'fashion' para un espectáculo tan auténtico, aunque alegró la noche con su color. La foto de Marina Heredia que aparece en el programa de mano, hecha por Antonio Panizza, llamó la atención por su calidad.
En definitiva, el público quedó satisfecho y los flamencos, como siempre, decidieron celebrarlo continuando la fiesta.
IDEAL (6 de julio de 2009)“La verdad del Sacromonte” Marina Heredia bordó los tangos y la "Salve" en su espléndida actuación de anoche en la vieja Abadía. JOSÉ MANUEL ROJAS | GRANADA Granada y su mundo flamenco han recibido dos merecidos homenajes en esta temporada. Primero fue Juan Andrés Maya en los 'Otoños Flamencos' y anoche, Marina Heredia, con su 'Cancionero del Sacromonte', que centrándose en un barrio de tanto arte ha vuelto a reivindicar lo nuestro. Si decir flamenco en Granada es decir moruno, decir flamenco en Granada es decir Sacromonte. Y si hay un lugar emblemático, amén de las cuevas que recorren este barrio, ese es la Abadía sacromontana. Un lugar sagrado que guarda el resquicio de una herencia gitana que ha sabido mantenerse a lo largo de los siglos. Con un hilo argumental tan sencillo y bonito como recrear la vida durante un día de grandes artistas como María 'La Gazpacha', Juanillo 'El Gitano' o Tía Marina Habichuela se presentan distintas estampas del Camino. Los cantes de fragua, la vida en las cuevas, el trabajo en las zambras, los dejes en torno al paso del Cristo de los Gitanos y el homenaje a lo puro rememorando la época dorada de la Venta Zoraida. Lo popular como la mosca se mezcla con la poesía de Benedetti y de Lorca, las composiciones de Falla y Ángel Barrios con los soniquetes populares de los tangos y los estilos propios de un espacio donde el flamenco siempre se ha entendido de una manera propia; sin necesidad de colorantes y conservantes. Todos los participantes merecen líneas y líneas de elogios por formar un elenco de tanta calidad y tan implicado en algo que sienten. Marina se quitó la espina clavada por su irregular actuación el año pasado en el Patio de los Aljibes, y vuelve a reivindicarse como una de las voces más importantes del duende actual a base de verdad en todos los palos que toca en sus intervenciones; bordó los tangos y la 'Salve'. Jaime 'El Parrón' demuestra que los que dicen «que es el gitano que mejor canta por soleá» no están muy equivocados y por seguirillas tampoco desentona. Y Manuel Osuna refrenda que no hay edad para cantar bien por fandangos del 'Niño de la Calzá' o por lo que se le ponga por delante. Baile y guitarras Tras un percance, Jara Heredia vuelve al baile con muchas ganas documentando la escena de la zambra y dejando claro que no ha perdido un ápice de buen hacer. Ochando, Mariano y 'El Bolita' a las seis cuerdas componen un trío de guitarristas con capacidad de ir del clasicismo a la fiesta con las mismas garantías de solvencia. Todo esto, junto a la excelente sonorización de Juan Benavides y un público que se metió en la historia desde el principio, propició una de esas noches difíciles de olvidar para la retina y para el oído. Una noche donde Marina consiguió reunir a lo sagrado y a lo profano, a lo popular y a lo culto. Por siempre, viva el Sacromonte.
LA OPINIÓN DE GRANADA (6 de julio de 2009)
“Cuadro flamenco en la Abadía”58 Festival Internacional de Música y Danza de Granada Marina Heredia estrena un espectáculo consagrado como homenaje al barrio de sus antecesores. Tangos, seguiriyas, soleares y granaínas llenaron de sonido un escenario singular. JUAN PINILLA. Aunque no está demostrado el vínculo flamenco entre Abadía y Sacromonte, el recinto parece estar hecho especialmente para acoger actos de este tipo, quizá por la proximidad del barrio más flamenco por antonomasia de Granada, quizá por la noche y las estrellas, quizá por el misterio? El caso es que la velada prometía ser deliciosa y así lo fue. De entre las muchas sorpresas que se presentaron, el regreso de Jara Heredia a los escenarios, la presencia de Jaime ´El Parrón´ -padre de Marina- y el maestro Manolo Osuna, y el número de la Zambra, fueron los más destacados, junto con la guitarra de Miguel Ochando. Marina Heredia viene ya más de un lustro demostrando que su figura es uno de los puntales donde se sustenta el flamenco en la actualidad. Y tales méritos no son gratuitos pues se requiere de mucho trabajo y esfuerzo para llegar así de alto. Su cante, dolido y quebrado, su templanza y la elegancia a la que nos tiene acostumbrados (es una artista que cuida sobremanera el vestuario) la convierten en una cantaora de solera. Las guitarras de Luis Mariano y Bolita de Jerez son siempre su mejor acicate, sístole y diástole del corazón de la cantaora, todo un acierto en sus espectáculos. ´Cancionero del Sacromonte´ fue el homenaje que la cantaora del Albaicín quiso tributar al barrio de sus antecesores. ´El olvido´, con letra de Mario Benedetti (el poeta uruguayo recientemente fallecido) precedió a los cantes de fragua que nos acercaron al temple de Jaime ´El Parrón´. Josefina Ramírez fue la recitadora de la noche, acompañando con sus versos el toque magistral de Miguel Ochando. En ´Tríptico de la Zambra´ Jara Heredia evocó a las figuras de las gitanas del Sacromonte al son de la mosca y los fandangos del Albaicín. Cantes que se renovaron en la voz joven de Marina. No faltaron los tópicos. Imágenes del Cristo y la Virgen de los gitanos evocaron en Marina saetas y la ´Salve gitana´, realizada con polifonía de voces. Pa´ rabiar. ´Venta Zoraida´, un homenaje a las ventas donde cantaores y ´señoritos´ alternaban a la par, fue lo más redondo el espectáculo. El maestro Manolo Osuna cantó pa´ rabiar. Las granaínas de tía Marina Habichuela sonaron personales en la voz de Marina Heredia. Las seguiriyas de Juanillo ´El gitano´, que realizó Jaime El Parrón, estuvieron más cerca de Jerez, aunque hacía tiempo que no escuchábamos cantar así de bien por seguiriyas. De nuevo Juanillo ´El gitano´ estuvo presente en las soleares que Manolo Osuna y Jaime ´El Parrón´, junto a la voz de Marina, llevaron a buen puerto, si bien la cantaora se fue a Triana para rematar con esos aires tan presentes en su repertorio. Hasta que llegaron los tangos del camino del Sacromonte, donde Marina es la número uno sin discusión. Reyes Martín, Anabel Rivera y Toñi Nogadero jugaron un papel fundamental en el espectáculo. Su soniquete resultó imprescindible y así arroparon los aires granadinos de los tangos paraos que alcanzaban su plenitud en los brillantes altos de la cantaora granadina. Difícil ecualizar el sonido en un patio como el de la Abadía sacromontana, por lo que es de resaltar la labor del técnico de audio, Juan Benavides. Muy conseguida también la iluminación, aspectos que contribuyeron al buen resultado del espectáculo
DEFLAMENCO.COM (7 de julio de 2009) “En el buen camino”ANTONIO CONDE. En la ciudad de la Alhambra se abren mil lugares que dan cuenta de la herencia morisca que queda en cada rincón de sus calles, de sus palacios, de los olores que impregnaron durante siglos esta ciudad. Si decir flamenco en Granada es decir moruno, decir flamenco en Granada es decir Sacromonte. Y si hay un lugar emblemático, amén de las cuevas que recorren este barrio, ese es la Abadía sacromontana. Un lugar sagrado que guarda el resquicio de una herencia gitana que ha sabido mantenerse a lo largo de los siglos. La 58 edición del Festival de Música y danza de Granada, como cada año, incluye en su libreto un espacio dedicado al flamenco. Y la magia del cante más puro que tiene la ciudad de la Alhambra ha rendido honores al cante. Marina Heredia, hija de Jaime “El Parrón” y albaicinera de pro, presentó en estreno absoluto “Cancionero del Sacromonte”. Una deuda que el flamenco tenía con la ciudad y ha sido la cantaora granadina la que ha rendido honores a la tradición. Un recorrido de cantes, letras y estéticas nos trasladaron a la Granada de la década de los años 30-40, cuando desaparecido Lorca y sumida en la pobreza que dejó la guerra civil, los gitanos del barrio supieron mantener su bastión como medio de vida. El espectáculo en sí estuvo muy cuidado en todo su contenido. La diseñadora sevillana Vicki Martín Berrocal puso el notable en la estética de los trajes de época. Pero el testimonio cantaor fue el que engrandeció la velada. Marina estuvo entregadísima de principio a fin. “el Parrón” recorrió el “camino de los herraores” con martillo, con la voz rota, esencia fragüera a golpe de debla y martinete. Los textos de Mario Benedetti y Lorca en la voz de Josefina Ramírez sirvieron para trasladarnos a la época. Y brotó la magia de Marina en la zambra. Marina ha sabido extrapolar los cantes de antaño a la más reciente actualidad sin perder un ápice de su valor. Y por eso está donde está. El tango de los merengazos, la mosca y el fandango del albaicín dieron empaque al cante más arraigado del camino de las cuevas. Un recorrido por la Granada procesional, en forma de saetas y salves, dejaron paso a la fantasía musical de Miguel Ochando en fragmentos de La vida breve de Falla, y bulerías del Albaicín, de Ángel Barrios. Las guitarras de Luis Mariano, que cada día suena mejor y la infatigable sonanta del jerezano José Quevedo “Bolita” acompasaron el resto del recital. Marina fue la protagonista indiscutible. Su voz está hecha, redonda y juega con ella a su antojo. La dulzura de su cante abraza el desgarro de sus quejios cuando su voz emite ecos de jondura. El cantaor Manolo Osuna que pinceló fandangos aportó la majestuosidad del cante antiguo. Hubo dos momentos especiales en la noche; el primero el recuerdo a Tía Marina habichuela, tía de Juan, Pepe, Luis, y Carlos Habichuela; cante por granaína rememorando aquella tarde en la terraza de una cueva con vistas a la Alhambra, y el segundo, de nuevo el recuerdo a uno de esos lugares por el que pasaron lo más granado del cante de la época: “La Venta Zoraida”. El cuadro de la nueva venta lo formaron Reyes Martín, Anabel Rivera, Toñi Nogaredo y Jara Heredia. Paso a la soleá y seguiriya del “Parrón”, añejas, habladas, con olor al vino, con flamenquería, con gusto, haciendo honores al cante de Juanillo el gitano. La respuesta del público dejó que desear. O no entendió el mensaje o no conoce las tradiciones de la ciudad, pues estuvo frío y distante. Y a pesar de ser un estreno y que queden ciertos matices por pulir, la firme idea de exponer en un escenario el argumento flamenco que arrastra Granada desde hace décadas, es motivo de elogio para la cantaora albaicinera.
EL PAIS (3 junio 08) - crítica: MARINA Y AUTE: VERBO HECHO CARNE Por Fernando Neira Una inmensa finca de jara, olivos y matorrales en el corazón mismo de Chamberí. Chitón: el díaque se enteren el señor concejal e urbanismo o los florentinos de turno estamos perdidos. Mientras tanto, bueno es que se aproveche este insólito reducto natural para iniciativas como ésta de laMúsica de los Espejos, una apasionada confraternidad de flamenco y literatura inserta en la tercera edición del festival Suma Flamenca. Quizá alguno de los altos ejecutivos alojados en el hotelEurobuilding asomó la cabeza por el ventanal (no sabemos si para deleitarse con el inesperado regalo o para protestar en la recepción) en cuanto comenzara a cantar Marina Heredia. Nunca el flamenco gozó de tratamiento tan nobiliario. Ni tan merecido. Incluso a la lluvia, que dejó empapaditas las alfombras y extendió el pánico entre los organizadores, le entró un arrebato de pudor y aceptó ceder el protagonismo al veterano bardo de la barba entrecana, el delicioso tocaor jerezano y la inmensa Marina. El maestro Caballero Bonald asentía satisfecho desde la segunda fila, tocado con su inseparable visera de paño, la media sonrisa siempre esbozada en ese rostro suyo de bonhomía. Algún día le tendremos que agradecer a este hombre, además de las novelas mayúsculas, su contribución a que el flamenco se haya expandido por otras familias y latitudes. Heredia, de gris y rojo pasión, se apodera de la noche sin necesidad de alabrerías ni aspavientos. Su voz fluye natural, límpida, ardiente como llamarada. Y puesto que la velada iba de poetas, escogió un repertorio de hondo trasfondo lírico: desde la Balada del que nunca fue a Granada, de Rafael Alberti, a la tauromaquia de Illo y Romero, transformada en verso por José Bergamín. Aute la observaba embebecido,marcando el compás tímidamente por debajo de la mesa. Él sabe bien que el flamenco, más que aprehenderse, hay que sentirlo. Como un cosquilleo que recorre la boca del estómago, como un pellizco a flor de piel. Verbo hecho carne con forma de bulería o de tanguillo, de verso libérrimo o popular. El diálogo entre la cantaora y el poeta no se hizo pesado. Aute filosofaba sobre el amor y la muerte, una de sus dicotomías predilectas, y la granadina respondía con un emocionante cante torero. Se refería el cantautor al amor con mayúscula, “nada que ver con el aeróbic genital” (cuánta fortuna ha hecho la expresión), y la mujer contestaba con los Tangos de la penca, relato de amores y fatigas de los gitanos en el Sacromonte. No parecían importar ni el salto generacional ni el estilístico: pocas cosas hermanan tanto como lamúsica. Si acaso, la poesía. Y allí, sobre el pequeño entarimado, los tres oficiantes disponían de todos los elementos.“Antes tendré que quemar con lágrimas todas las fotografías”, recitó el de Manila con esa voz grave, cincelada por el alquitrán, que ha hecho fortuna entre varias generaciones de féminas. Recordó también su Réquiemandaluz, un romance escrito para Carlos Cruz hace tres décadas, cuando Andalucía era sinónimo de hambre y desesperanza. Subía la intensidad y a Marina Heredia Ríos no le quedó más remedio que arrancarse por soleares, “lo más profundo y verdadero del flamenco”. Para entonces, la guitarra de El Bola ya era una asombrosa caja de chiribitas. Faltaba lo mejor. Aute se atrevió a pelo con Al alba en una lectura rota, desgarrada, dolorida, y Heredia le replicó con el mismo tema por bulerías. Como José Mercé, pero aún mejor. La hija de El Parrón acaba de cumplir 28 añitos, pero su arte fue capaz anoche hasta de quitarnos el frío del cuerpo. Y casi, casi, de los pies.
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| | El próximo 7 de mayo Marina Heredia, presenta su nuevo disco "Marina".Palacio de Congresos y Exposiciones de Granada, a las 21:30h donde además firmará ejemplares de su nuevo trabajo. Un disco con 9 cantes al toque de Tangos de Graná, Bulería, Soleá, Alegría, Malagueña, Siguirillas, Fandangos..., toda una variedad de palos que definen a una Marina Heredia más madura que nunca. ~~~oOo~~~ | | | | | | Marina Heredia estrena CANCIONERO DEL SACROMONTE, un espectáculo sobre los orígenes del flamenco en el barrio granaíno. Música, cante, danza y poesía se entremezclan en la Abadía del Sacromonte, convertida en escenario de lujo el próximo 5 de julio. Por vez primera, Vicky Martin Berrocal diseña el vestuario de un espectáculo. En colaboración con el Festival de Música y Danza de Granada, la cantaora Marina Heredia presenta un espectáculo que recorrerá la herencia musical de los cristianos, moriscos y gitanos asentados en el Sacromonte desde la época de la Reconquista y sus cantes antiguos hasta las zambras de principios del siglo XX y la Venta Zoraida, emblemático lugar de reunión de los artistas... Con el cante flamenco como hilo conductor, "Cancionero del Sacromonte" se abre a otras músicas (no se podría hablar del Sacromonte sin contar con la música de Manuel de Falla o Angel Barrios) y disciplinas, como la danza y por supuesto la poesía, entrelazando así poemas de Benedetti o Federico García Lorca... | | | (ir a la noticia) ~~~oOo~~~ | | | MARINA HEREDIA presenta: "CANCIONERO DEL SACROMONTE" Abadía del Sacromonte, GRANADA Festival Internacional de Música y Danza de Granada. 5 DE JULIO 2009 22:30h. (sin intermedio) ESTRENO La cantaora Marina Heredia y los guitarristas Miguel Ochando, Luis Mariano y José Quevedo El Bola estrenan un espectáculo testigo excepcional del tiempo, herencia de cristianos, moriscos y gitanos: las coplas más añejas, las músicas más nuestras, el flamenco más puro. (ir a la noticia) ~~~oOo~~~ | | | MARINA HEREDIA SERÁ HIJA PREDILECTA DE GRANADA. El pasado 11 de septiembre, la Diputación de Granada hizo pública su decisión de nombrar a MARINA hija predilecta de la provincia. (ir a la noticia) ~~~oOo~~~ | | |  Marina Heredia y Luis Eduardo Aute, recorren juntos los caminos que unen la poesía y el flamenco. En Madrid el próximo lunes 2 de junio, dentro del ciclo "Música de los Espejos" Olivar de Castillejo - 22:00 horas - C/ Menéndez Pidal, 3 - Madrid El próximo 2 de Junio, el Olivar de Castillejo de Madrid acogerá la primera noche de poesía y flamenco del ciclo "Música de los Espejos" encuadrado en el marco del festival SUMA FLAMENCA de la Comunidad de Madrid. (ir a la noticia) ~~~oOo~~~
| | |  Marina Heredia presenta en Sevilla ‘La Voz del agua’, elegido mejor disco flamenco del año en internet. El Teatro Central de Sevilla acogerá el próximo martes 1 de Abril la voz y el arte de la cantaora que mejor fusiona la modernidad con la pureza del Flamenco. (ir a la noticia) ~~~oOo~~~
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